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domingo, 12 de marzo de 2017

Escapar de Varsovia

Avioncitos de papel con ventanucos de colores
fucsia, verde, amarillo,
enmarañan el cielo de ruidos de motor,
entretejen estelas que huyen del frío.

Voy en todos y cada uno
Allá, acullá, más y más lejos
Desconozco el destino, no importa
Tampoco lo hacía y llegué aquí.

domingo, 11 de diciembre de 2016

uNA vEz ME dIERON


Invierno en la esquina

Envuelta en una luz que no ilumina, blanca
Luz que no brilla
Pienso en las ironías de la vida
En que he sentido que estaba cerca y ni siquiera se vislumbraba aquello que quería y quiero y sigo queriendo
Él, que se ha ido sin irse
Que está sin serse
Quizá el deseo haya trastornado mis sentidos
Y ahora que abro los ojos veo y no quiero
Pero debo querer para poder volver a ver
Volver a vibrar, a mirar con la intensidad de la que un día fui capaz
cuando un hombre pasó el puente azul que había entre sus pupilas y las mías
Él, que se fue sin irse
Que ha vuelto y aún no está
Tejió un velo secreto que me enmaraña, cabeza, corazón, cuerpo
Vuelve, vuelve para labrar la tierra seca de mis entrañas,
Vuelve y quédate.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Al compás de la nieve se enfría la cama. Lejos queda el pulso del otro, del cuerpo casi amado, al otro lado de un imaginario puente que ya no cruzaré. Aprieta con su mano la mía, estruja mi pecho en el más profundo de sus sueños, se aleja en la tormenta de una pesadilla química, como barco que ha soltado amarras, adentrándose en la oscura mar. Creo que fui dichosa. Ahora ya no sé si lo soy. Quizá mañana. Siempre nos quedará mañana.

jueves, 20 de octubre de 2016

21 de octubre de 2012

Hace casi dos meses escribí un poema a quien aún no termino de conocer, pero que resultó premonitorio: apoyo mi mejilla en su pecho, que es de otro y es el sin embargo esperado, lo chupo, lo muerdo, lo devoro, a él que no es él pero sí. Su cama es mi infinito, pero entonces ni lo imaginaba.
Extraño extraño azar.

martes, 18 de octubre de 2016

Día de Poniente | Epílogo: Varsovia, 17 de octubre, entrada la noche

Dijo:
 

"Esta es mi casa. Sé bienvenido. Entra.
Sus muros vibran en azul y sal.
No hay habitación que el sol no haya refrescado, 

ni patio que el poniente no blanquee.
Pasa.
Abre las ventanas.
Recuéstate en ese rincón, que te meza el agua y su murmullo de plata.
Quédate."
 

Él entró.
Abrió las ventanas. Una a una.
Una suave brisa iluminó la estancia.
Dejó que el fresco le arrullara.

Y decidió olvidar la marcha para mañana.
O para cuando pasaran otros mañanas.
 

De esto ya hace mucho.

*** 

Amarillea el cielo.
Arrecia un viento cuyo nombre desconozco.
Ya no hay sol;
tampoco blanquean las esquinas de estos patios angostos.
Todo lo domina un gris continuo, como de aliento que desfallece.
Bloques y bloques de colores que me son ajenos se multiplican,
se superponen a la quebrada línea del horizonte, rota por ese centro que es de hormigón, cemento y hierro.
Ha vuelto el frío.
Y ayer, hoy, ayer,
ayer, qué sé yo,
él también se fue.

sábado, 1 de octubre de 2016

Cuando no sabía

Arriba algo se anda cocinando solo para mí.
Solo para mí.
¿Qué será, será? ¿Quién será, será?
Él, que abrió las puertas de mi desvencijado corazón, se fue,
no sé dónde está.
Otro distinto ha llegado, inesperado.
Quédate

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