21 de octubre de 2012

Hace casi dos meses escribí un poema a quien aún no termino de conocer, pero que resultó premonitorio: apoyo mi mejilla en su pecho, que es de otro y es el sin embargo esperado, lo chupo, lo muerdo, lo devoro, a él que no es él pero sí. Su cama es mi infinito, pero entonces ni lo imaginaba.
Extraño extraño azar.

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